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lunes, 19 de octubre de 2015
Los taínos
Aportación indígena a la cultura puertorriqueña
En la cultura puertorriqueña actual existen muchos objetos de la vida cotidiana que proceden de herencia indígena. Estos objetos fueron adoptados tanto por españoles como por los negros y han sobrevivido el paso del tiempo, a pesar de la desaparición del taíno como pueblo.
La sociedad taína comenzó a desintegrarse tan pronto llegaron los españoles al Nuevo Mundo. Las enfermedades, el trato cruel que sufrieron en las minas de oro, las bajas producidas en las confrontaciones con españoles y la emigración a islas vecinas contribuyeron con la disminución de la población. El mestizaje fue otro factor significativo que aportó a que la población taína mermara. Sin embargo, su herencia sobrevive en la sangre y en muchos elementos culturales.
Durante el primer siglo de conquista y colonización, el español utilizó y adoptó una serie de conocimientos, hábitos y técnicas propios del indígena antillano. Desde el primer viaje, Colón admiró las destrezas y conocimientos de navegación del indígena, tomando siete de ellos como guías. El propio Colón escribió en su Diario que los indígenas antillanos eran de muy sutil ingenio. Los nautas antillanos fueron decisivos en los primeros años de descubrimiento y exploración.
La primera palabra americana incorporada al castellano fue canoa, que era una embarcación indígena de remos, muy estrecha. La canoa se convirtió también en medio de transporte utilizado por los conquistadores. Este tipo de embarcación se continuó utilizando casi hasta la actualidad, con diversos propósitos, en los ríos y las lagunas.
El colonizador español también aprendió las técnicas de pesca del taíno. Algunas de éstas perduran hasta el presente como el sistema de corrales en la desembocadura de los ríos, el envenenamiento de ríos o lagunas con una planta llamada "baiguá", el zambullirse para sacar caracoles como el lambí (llamado también carrucho) o el burgao, el uso de redes o tarrayas y el uso de nasas colocadas como trampas en el mar.
Las técnicas agrícolas del taíno fueron utilizadas y adoptadas rápidamente por los colonos españoles y han pasado, a través de los años, hasta los campesinos de hoy día; el sistema de roza o el talar los árboles y malezas para luego quemarlos y así despejar el terreno, fue traído por los indígenas antillanos de Suramérica. El conuco era una porción de tierra ubicada cerca de las viviendas que el taíno utilizaba para el cultivo. Esta práctica perdura aún. Otra técnica utilizada hasta finales del siglo XVI fue la del cultivo por montones, es decir, la siembra sobre montículos de tierra propia para el cultivo. Este sistema fue tan común que los españoles lo establecieron como medida de superficie terrestre. De los instrumentos agrícolas taínos solo subsiste la coa, unos palos tostados que se utilizan por azadas con los cuales abrían la tierra para sembrar sus granos, plantas o tubérculos.
De los productos agrícolas, el casabe fue el de mayor aportación del taíno a la dieta del colonizador. El casabe se elabora de la harina de yuca, raíz comestible frecuente en diversas áreas de América, y fue una parte esencial de la alimentación de los primeros conquistadores. Por ser un producto no perecedero, era el alimento básico en los barcos que partían de las Antillas.
El europeo también consumió otros productos autóctonos que aún son parte integral de la dieta del puertorriqueño, como la batata, la yautía, el maní, el mapuey, el algodón, el lerén, el ají, el achiote y el maíz. Otra planta que se difundió ampliamente por Europa fue el tabaco. Debido a la gran demanda que hubo por esta hoja, fue uno de los principales productos agrícolas puertorriqueños hasta hace unas décadas.
Algunos de los objetos cotidianos de los taínos fueron incorporados por los españoles en su diario vivir, como la hamaca, red que colgada por los extremos sirve de cama. Los navegantes españoles reconocieron la utilidad de ésta y la comenzaron a utilizar en sus embarcaciones. Hoy día, la hamaca es un objeto muy popular en la cultura puertorriqueña. Los colonizadores también adoptaron los métodos de fabricación de cerámica, utensilios de madera y cestería. Por ejemplo, de los frutos del higüero, árbol de fruto grande y duro pueden crearse ditas y vasijas destinadas a usos variados. De las higüeras también se fabrican maracas, instrumento musical que consiste en un mango y un cuerpo esférico hueco con pequeñas piedras o semillas en su interior. Originalmente, los indígenas utilizaban las maracas en sus danzas rituales. En la actualidad, se considera un instrumento típico de la música popular del País.
La vivienda de los taínos conocidas como bohío, eran casas en forma circular o cuadrada, con hojas de palma para el techo y las paredes. Debido a que era práctica para el clima antillano, los españoles adoptaron también el diseño de esta vivienda. La técnica de construcción de los bohíos, con pequeñas alteraciones, fue la norma hasta principios del siglo XX.
Las manifestaciones artísticas del indígena antillano apenas han trascendido a la cultura puertorriqueña. De la importancia que tenía para el taíno el areito, ceremonia donde mezclaban el canto y el baile para celebrar un evento y trasmitir oralmente sus tradiciones, así como del uso de instrumentos musicales diversos, sólo persisten las descripciones que nos ofrecen los cronistas. Sin embargo, el llamado estilo taíno, representado en vasijas, duhos o asientos ceremoniales, en cemíes o deidades talladas, en collares o aros de piedra y en petroglifos, ha sido motivo de inspiración para una gran cantidad de artistas y artesanos. En la literatura puertorriqueña ha habido algunos personajes elaborados con el perfil taíno, tales como Loarina, Guarionex, Bayoán, Marién, Guanina, Agüeybana el Bravo, Anaiboa, los cuales, junto a la poesía indigenista del siglo XIX, han sido manifestación del tema nacional americano y antillano.
La influencia de lo indígena en la medicina popular y en las tradiciones puertorriqueñas se diluyó por el predominio de lo español y africano antes de cerrarse el siglo XVI. En cuanto a la genética, las características raciales indígenas casi han desaparecido por completo, confundiéndose comúnmente con rasgos de apariencia física que evocan al indígena.
En el idioma español encontramos el máximo legado indígena. El castellano se enriqueció con el aporte de voces antillanas de origen arahuaco y caribe. En el español se han transplantado una gran cantidad de palabras indígenas referentes a la toponimia y antroponimia, la fauna y la flora, la vida material y espiritual, la convivencia social. A nivel de las Antillas hispánicas, el léxico indígena sobrevive con más de quinientas voces. En Puerto Rico, en particular, habría que sumar cerca de doscientos nombres de ríos, montañas, sierras, bahías, pueblos y caciques.
Adaptado por Grupo Editorial EPR
Fuente original: Sebastián Robiou, Aportación indígena a la cultura puertorriqueña, 1992. Premio concurso de artículos V Centenario.
Autor: Grupo Editorial EPRL
12 de septiembre de 2014.
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